Una de miedo

Augusto Cruz
LONDRES DESPUÉS DE MEDIANOCHE
Ed. Seix Barrael, 2014
362 páginas

London After Midnight (literalmente Londres después de medianoche, aunque en España se tituló La casa del horror) fue una película muda y de vampiros, mansiones y mucho miedo, que dirigió Tod Browning en 1927, con el célebre actor Lon Chaney caracterizado como policía y espectro. El film se ha dado por perdido a raíz de un incendio en los años 60 del XX. Pero una breve consulta a internet muestra la infatigable, obsesiva, fanática búsqueda de la cinta por parte de coleccionistas, pues se dice que hubo proyecciones posteriores a su presunta destrucción, que los espectadores que la veían dejaban esta vida de inmediato, que, en fin, se trató y trata de un asunto goloso para los amantes del cine, del más allá, de los aparecidos, del terror, del cómic, del misterio. Y no otra cosa debió de pensar Augusto Cruz (México, 1971) al emprender esta novela que sin duda gustará a los fetichistas del cine, a los frikis dados al «fandom» (la afición a los fenómenos raros) y también a los «hooveristas» fascinados por la historia del FBI y de su, cuando menos, peculiar Director. Por el contrario, me temo que desagradará al amante de las novelas trabadas, tensas y bien escritas. Y me temo que me cuento en ese grupo.
Al investigador Mc Kenzie lo contrata Forrest Ackerman, coleccionista y esperantista, para que encuentre una copia o la copia de la película más buscada de la historia. De modo que investigación al canto. Nada que objetar hasta aquí, muy al contrario. Pero ya mosquea lo suyo que haya nada menos que tres páginas de agradecimientos al final del libro, con nombres y nombres propios de personas a las que Augusto Cruz agradece los servicios y la información prestados. Parece que el volumen se tratase de una especie de tesis doctoral novelada, tal es la acumulación de datos, de subhistorias metidas a potente calzador, de ausencia de tensión en favor de la suma, del aluvión informativo. Un trabajo que, a veces, no llegué a saber muy bien si versaba sobre la búsqueda y resolución de un enigma o sobre Hoover (véanse los capítulos de «Mi lago Ness personal») o sobre una escapada al México profundo. ¿Novela negra? Sí o quizá, pero escrita con todos los peores tópicos de la misma en su escuela norteamericana. Han pasado muchas novelas y mucho cine y muchas series de televisión desde Chandler y Hammett para que aún se escriba así (pág. 186): «Vamos a hablar derecho, señor Me Kenzie, ¿cuánto vale su olvido?, preguntó con seriedad, como quien no desea perder más tiempo, ni mover más piezas que las necesarias para conseguir su objetivo. Guardé silencio. Sacó un talonario de su cajón, y desprendió un cheque. Lo llenó con rapidez, y lo plantó de un manotazo en el escritorio frente a mí, de tal forma que pudiera leer la cantidad. Contenía suficientes ceros a la derecha del uno para marear si se les contaba con detenimiento. Una corriente de aire deslizó el cheque hasta dejarlo cerca del borde del escritorio, a punto de caer. Ninguno de los dos hizo nada por tratar de evitarlo. No me rendiré fácilmen¬te, le advertí. Suspiró, como quien desea poner fin a una molesta negociación. Le daré dos regalos: ese cheque y la posibilidad de estar vivo para cobrarlo. ¿Me está amenazando?, le reviré. Tres pueden mantener un secreto si dos están muertos». No es un «homenaje» a los clásicos: es una floja copia.
En definitiva, tendrá su público, el ya dicho, pero no puedo apartar de mi mente el párrafo final de la novela: «La vida es una madeja que los necios desenredan solo para descubrir que al final no hay nada que no hubiésemos visto al principio». Cambien ustedes «vida» por «novela» y dicho queda todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s