Virgen Santa, ¡qué principio!

 

Pues la exclamación que da título a estas líneas, que tomo de doña Inés del “Tenorio” cuando recibe la carta de don Juan, fue la que más me provocaron los comienzos de los relatos que la chavalería de 2º de ESO presentó a ese concurso de Jóvenes Talentos, en cuyo jurado  milito, que convoca desde tiempo inmemorial una marca de bebidas refrescantes. Todos mis amigos afirman haberlo ganado cuando se llamaba “Concurso de Redacción”: a mí me eliminaron, ay, injustos jueces de entonces. Ahora me toca a mí ser año tras año injusto. En efecto, menudos párrafos iniciales que se gastan esas criaturas. Ahí va una muestra de algunos de ellos, para solaz de ustedes que acaso con ellos se diviertan, extrañen o carcajeen.

      ¿Cómo no seguir leyendo un cuento que comienza con el rotundo “Me llamo Adrián y esta es la historia de mi vida y de cómo enloquecí”? Folio y medio emplea el guaje en contárnosla y entreverarla con su inmersión en la insanidad mental, que diría un anglicista. O bien, oigamos cómo resuenan los ecos cursis de lo que se entiende por “literatura” a cierta edad incierta mediante adjetivos redichos: “Eran las ocho de la mañana. Joaquín, un entrañable adolescente de apenas quince años, reposaba tranquilo en su cama. Los cálidos rayos del sol acariciaban su rostro adormecido, que en ese momento comenzaba a despertarse”. Fíjense en “entrañable”, en “tranquilo” mientras reposa, en “cálidos”, en “adormecido”, en el sol acariciante. Qué ingenuidad, premio Nobel del cliché. Sin embargo, mete miedo este quizás futuro talento siempre y cuando cambie su percepción de sí mismo, tan funesta: “Y ahí estaba yo, sentado en mi enorme cama, situada en medio de una inmensa habitación, preguntándome cuál era el motivo de mi existencia. Qué sentido tenía estar ahí sentado sintiéndome tan diminuto e insignificante”. Porque sigue la cosa: “Soy una persona inútil y pesimista”. Y se viene arriba (más bien abajo): “Soy lo peor y no quiero seguir torturándome, pero igual digo que mi vida es un asco”. Caray. Menos mal que la narradora de las aventuras de “Paula” remata su entrada con una comparación que me dejó estupefacto: “Paula era una pequeña niña de ocho años que vive en Barcelona. Tiene un pelo corto y suave como el pelaje de una oveja”: no sé si aplaudir más el “pelaje” o esa “pequeña” que acompaña a “niña de ocho años”. Pero, para rotundidad, lean este: “Mamá, no me quiero casar”. Y punto y aparte, que la cosa está clara.

En los casi 300 relatos que con tanto gozo hube de leer, destaco cómo el papel familiar de los abuelos se va difuminando (en comparación con su omnímoda presencia de estos últimos años) mientras que aparece por todas partes el terror a la enfermedad (hospitales y hospitales) y el pánico al abandono, a la orfandad, que siguen tantos escribiendo con hache. Pero volvamos a esos radiantes comienzos. Vean ustedes cómo los adjetivos “bella” y “equilibrado” ―uno antes del sustantivo, después el otro― iluminan todo el fragmento:  “En un pueblo del sur de España, concretamente de la provincia andaluza de Cádiz llamado Chiclana de la Frontera, daba a luz una bella joven a un varón equilibrado”. Y aplaudan las dudas narrativas del que ahora copio: “Para empezar a relatar esta historia habría que viajar mucho tiempo atrás, muchísimo, bueno igual no tanto”. Eso, no exageremos. Aquí va un no buscado verso alejandrino que abre infinitas posibilidades al cuento (y que dedico a mi colombroño de este diario Francisco García): “Por las oscuras calles de Zamora galopo”. Y para finalizar hoy, creí que se me colaba otro anglicista con esa traducción literal del “in my opinion” tan de series televisivas; pero la castiza aparición del “cocido” me espantó las dudas: “Un día estaba yo en mi preciosa y humilde casa (en mi opinión) hablando con mis padres tranquilamente mientras comíamos un buen cocido”. Niños son.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s